La manzana y el gusano
En estos días de trabajo pesado y agotadora rutina, venía bien reír un poco.
En el lugar en el que me encontraba hacia el medio día había un personaje
dotado de ese mágico poder de la palabra. Un cuentero, como le llamamos acá. Es
esa persona que recrea historias ficticias y reales de tal manera que logra
tener cautivo a un público que solo busca divertirse un poco. Tiene una
facilidad impresionante para mezclar sus palabras y hacerlas fluir de la manera
mas simple.
Uno de los cuentos que escuché de esta persona realmente me llegó y decidí
tratar de recrearlo en mi blog, los derechos son del cuentero, pero esta es
solo una recreación.
Pablo se encontró con Ana, esa mujer que por azares del destino llegó a su
vida. Las coincidencias se encargaban de reunirlos y de hacerlos compartir cada
día mas. En el colegio compartían el pupitre, vivían cerca y se iban en la
misma ruta a casa.
Compartieron tanto tiempo que pasó lo inevitable. Pablo
empezó a sentir algo mas por ella, pero lo máximo que le dijo un día es que
esos ojos verdes que ella tenía parecían dos manzanitas. Aguantó por mucho
tiempo hasta que un día decidió hacerle saber lo que el verdaderamente sentía.
Le dijo en medio de su inocencia:
"Ana, es que yo he visto en la televisión que dos personas bonitas se
hacen novios, y creo que nosotros somos bonitos y nos podemos hacer
novios".
Ella, en esa típica actitud de mujer, se hizo la desentendida mientras
pensaba que le iba a decir. Ya que no aparece una respuesta Pablo se acerca a
ella y Ana, tocándose sus cabellos rizados dice:
"Novios? pues es que yo se que soy bonita por que mi papá me dice que
lo soy. El dice que yo nací debajo de un rosal, en cambio ... en cambio tu
naciste debajo de un repollo"
Es esa sutileza que aparece generalmente por parte de las mujeres cuando rechazan al hombre. Frases como: "te quiero, pero como amigo", "eres un lindo pero no quiero dañar la amistad", "eres como mi hermanito", "el problema no eres tu, soy yo", "no te quiero
hacer daño, soy mala con los hombres", "no quiero que sufras, pero cuentas con mi amistad". Si sigo enumerándolas se me van por lo menos dos post.
Pablo quedó destrozado pero con la inmensa duda sobre que había debajo de un
repollo. Luego, en sus siguientes vacaciones el va a la finca de uno de sus tíos,
y por aquellas coincidencias que lo seguían rodeando, allí había un cultivo de
repollo. Cuando vio esa gran cantidad de bolas verdes corrió hacia ellos por
que había llegado el momento de resolver su duda. Escarbó hasta sacar el
repollo y debajo de el había mucha tierra, grava y gusanos. Entonces supo que
muy sutilmente Ana le había dicho que era un gusano.
Pablo, después de mucho tiempo aún la quería y se lanzó en su conquista. Un
día le dijo:
"Ana, voy a hacer magia. Apostemos a que te doy un beso sin tocarte tus
labios." Ana lo pensó y le dijo, y si pierdes que me das?". Pablo
dijo: "te doy un trébol de cuatro hojas".
Obviamente el perdió y le dio un trébol de cuatro hojas hecho en plastilina.
Luego de unos días le dijo si le podía dar un trébol de cinco hojas y ella
respondió que si, pero solo si intentaba nuevamente su truco.
Así ella fue su primer amor platónico, luego de algunos años fue su primer
amor real y su primera decepción.
Su primera decepción por que un día simplemente se fue, lo dejó y el nunca
mas supo de ella, pero todo lo que sentía lo condensó en un cuento. Este cuento
lo recita a menudo en voz alta con rabia causada por lo que le queda de amor y
es mas o menos así:
Te odio, te odio, te odio, te odio y por si el sentimiento no es lo
suficientemente claro, te odio. Te lo dí todo, te esperé mucho tiempo, te quise
demasiado. pero hoy con mucho dolor entiendo que no soy mas que un gusano que
nunca pudo entrar en esa manzana verde de cristal.


Madeleine De Cubas dijo
Está muy bueno el relato, Cada. Por lo que dices mi amigo, ustedes los hombres no saben leer entre líneas. Algunas mujeres usamos la "sutileza", porque no nos parece correcto humillar a nadie. En eso debo decir que los hombres son más directos, otras veces simplemente más cobardes y hasta crueles..., cuando pierden el amor o no lo sienten. Por eso no entiendo el sentimiento final de Pablo. El, voluntariamente, le apostó todo a Ana, y ella nunca lo engañó..., así que él ha debido asumir la consecuencia de sus riesgos. En la vida hay que saber aceptar los fracasos. Hubiera invertido su energía y su amor en otra que de verdad lo hubiera sabido apreciar..., y no lo comparara a un gusano. Besitos y pásate por mi blog que se extrañan tus visitas. Señora Nostalgia
12 Marzo 2007 | 05:21 PM