Rabioso Adiós
La noche es muy oscura y el frio
penetra los huesos, la mirada perdida no logra disipar las lagrimas que se
asoman por sus ojos. Nada de lo que ha pensado realizar con ella se ha dado y
esto lo hiere profundamente. Le duele que le mienta cuando simplemente no
quieres estar mas con el, pues ha dado todo de si para intentar que las cosas funcionen entre ellos, se ha dejado de lado encerrándose en el asfixiante circulo de ella,
y hoy se pregunta ¿para qué?
Al final nada valió la pena, está
sentado y con la cabeza baja, tan triste como nunca quiso estarlo y ella pensara
en todo, menos en el. De nada sirvió ser el mas especial de los hombres con
ella, era fría cuando el solo quizo hacerla sentir calida.
El nunca escuchó una razón clara
y contundente por la cual nada prosperó entre ellos, solo rodeos diplomáticos que
llevaban mensajes claros, pero ninguna respuesta concreta.
Sentía rabia por no haber sabido como
inyectarle su poción. Tantas dudas y lágrimas lo llevaron a tomar una decisión.
Con el corazón en la mano dijo basta, no quería sufrir mas por esa mujer que
trastornó sus días y por la que injustamente ha derramado lágrimas. La deja y se
queda con la conciencia tranquila de haber luchado hasta el final por
conquistar lo inconquistable: su corazón.
